El escándalo que rodea a Kristin Cabot sumó un nuevo capítulo en Portsmouth, New Hampshire, donde la exdirectiva de la firma tecnológica Astronomer solicitó oficialmente el divorcio de su esposo. La petición fue registrada el pasado 13 de agosto, poco después de que se hiciera viral el video en el que la ‘kiss cam’ la captó besándose con su jefe, el CEO Andy Byron, durante un concierto de Coldplay.

El caso se encuentra en trámite dentro del Tribunal de Familia del Décimo Circuito y la próxima audiencia quedó fijada para el 26 de noviembre. Hasta ahora, ni Cabot ni su pareja han hecho declaraciones públicas, y los abogados de ambos se han mantenido en silencio ante los medios de comunicación estadounidenses.

Escándalo en concierto de Coldplay

La polémica inició meses atrás cuando Cabot fue exhibida en un estadio lleno, mostrando su cercanía con Byron pese a que ambos tenían parejas y familia. El clip circuló rápidamente en redes sociales, generando rumores sobre el futuro de su matrimonio y su estabilidad profesional.

Renuncia en Astronomer

Poco después de la viralización, Cabot presentó su renuncia en Astronomer. La compañía confirmó a través de un representante que ya no forma parte del equipo y nombró a Pete DeJoy como director ejecutivo interino. Con esta medida, la empresa busca superar la crisis mediática y recuperar la confianza del sector tecnológico.

Consecuencias personales y profesionales

Aunque no existe confirmación de que el divorcio esté ligado de forma directa al beso con Byron, la coincidencia temporal ha dado pie a especulaciones. Lo cierto es que la exdirectiva enfrenta ahora un proceso legal y un futuro incierto tanto en el ámbito laboral como en su vida privada.

El divorcio de Kristin Cabot refleja cómo un episodio público puede tener consecuencias duraderas en lo personal y lo profesional. El desenlace del caso judicial aún está pendiente, pero la historia continúa generando debate entre quienes la siguen.