Con un Auditorio Nacional casi lleno, Natalia Lafourcade ofreció un concierto especial de su gira Cancionera, marcado por la intimidad, la emoción y la celebración de la vida. La veracruzana, que atraviesa su séptimo mes de embarazo, transformó la velada en un encuentro profundo entre música y maternidad.
Vestida con un amplio vestido blanco con detalles rojos, Lafourcade salió al escenario alrededor de las 20:45 horas, acompañada de ritmos suaves que dieron paso a “Cancionera”. Desde ese momento, la artista compartió con el público reflexiones sobre su proceso maternal, su conexión con México y la importancia de la canción como refugio.
Un concierto íntimo y emotivo
La noche avanzó con temas como “Cariñito de Acapulco”, “Máscaritas de cristal” y “De todas las flores”, interpretados con un tono hipnótico que mantuvo a los asistentes atentos a cada nota. En varios momentos, Lafourcade habló de su embarazo:
“Estoy cocinando un pastelito de amor y de vida; me gusta mucho que la canción sea compañera, maestra y amparo”, expresó antes de cantar “Pajarito colibrí”.
Entre aplausos y ovaciones, la cantante recordó también el décimo aniversario del disco “Hasta la raíz”, pieza que adquirió un nuevo significado en esta etapa de su vida.
Invitados especiales
La velada contó con colaboraciones memorables. El David Aguilar se unió para interpretar “Como quisiera quererte”, “Soledad y el mar” y “El palomo y la negra”, tema que Lafourcade considera parte de sus votos matrimoniales. Más adelante, Adán Jodorowsky apareció en escena para cantar a dueto “Luna creciente” y “El lugar correcto”.
Entre los momentos más coreados estuvieron “La bruja”, “Nunca es suficiente” y “Tú sí sabes quererme”, donde Natalia recordó que “el amor no tóxico es muy bonito”.
Mensaje de esperanza
Antes de despedirse con “Cocos en la playa”, Lafourcade dedicó unas palabras a su público:
“Muy pronto me voy a ir a parir y voy a desconectarme un tiempo de las plataformas para estar con mi bebé. La música es esperanza en un mundo con tanto dolor, y estos espacios hay que cuidarlos muchísimo”.
Con esta presentación, Natalia reafirmó que su maternidad y su arte caminan juntos, consolidándola como una de las voces más entrañables de la música mexicana contemporánea.


























