El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, defendió la ofensiva contra la franja de Gaza y comparó las acciones de su gobierno con las intervenciones militares de Estados Unidos en Afganistán y Pakistán. “Estados Unidos atacó Afganistán y Pakistán y nadie dijo ‘Dios mío, qué horror’. Israel tiene el derecho, reconocido por la comunidad internacional, de actuar contra terroristas que atacan desde otros países”, afirmó.

En medio de la creciente presión internacional, el diario The Guardian reveló que el gobierno israelí busca presionar a los palestinos para que abandonen Gaza y sean acogidos por otros países, lo que ha desatado nuevas críticas a Tel Aviv.

A estas declaraciones se sumó el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, representante del ala más radical del gobierno, quien describió la devastación en Gaza como una “bonanza inmobiliaria”. Durante una conferencia sobre desarrollo urbano en Tel Aviv, sostuvo que “la demolición, la primera etapa de la renovación de la ciudad, ya la hemos llevado a cabo. Ahora sólo falta construir”. Incluso aseguró que mantiene conversaciones con Washington sobre “cómo dividir el enclave después de la guerra”.

Mientras tanto, Médicos Sin Fronteras confirmó la muerte de su decimotercer trabajador humanitario en Gaza. La organización informó que Husein Alnayar falleció durante un ataque, lo que incrementa la cifra de víctimas entre el personal sanitario.

En Israel, la tensión también se refleja en las calles. Un centenar de manifestantes, en su mayoría familiares de los cautivos, se concentraron por segunda noche consecutiva frente a la residencia privada de Netanyahu en Tel Aviv. Los inconformes exigen un acuerdo de alto el fuego y la liberación inmediata de los rehenes.