La tranquilidad del barrio Río Abajo, en Humacao (este de Puerto Rico), se quebró la noche del domingo cuando un desconocido abrió fuego contra la vivienda donde se filmó parte del cortometraje de Bad Bunny “Debí Tirar Más Fotos”. La Policía de Puerto Rico informó que, a pesar de los disparos, no hubo heridos ni impactos en la estructura, ubicada en la carretera 925.

El propietario del inmueble, Román Carrasco Delgado, de 84 años, relató que un sujeto a bordo de un vehículo lanzó insultos antes de disparar varias veces en dirección a la casa. Agentes del Cuerpo de Investigaciones Criminales acudieron al lugar para recolectar casquillos y tomar fotografías, iniciando las pesquisas.

Demanda millonaria contra Bad Bunny

El ataque ocurrió pocos días después de que Carrasco presentara, el 17 de septiembre, una querella por daños contra Bad Bunny y las compañías Rimas Entertainment, Move Concerts y A1 Productions. La demanda exige al menos un millón de dólares como compensación por “daños emocionales y angustias mentales”, así como la invalidación de contratos y el pago de gastos legales.

Según el abogado Juan R. Dávila, el octogenario firmó contratos en blanco para autorizar el uso de su propiedad en la grabación del cortometraje, que ya supera 22 millones de reproducciones en YouTube. El documento judicial alega que la firma fue transferida digitalmente de forma fraudulenta a dos acuerdos diferentes.

Visitas de fanáticos y acoso constante

Carrasco asegura que, desde el estreno del video, su casa se ha convertido en atracción de fanáticos, quienes se detienen a fotografiarla e incluso ingresan a los predios para hacerse selfies, lo que él considera una invasión a su privacidad. Afirma que nunca recibió copia de los contratos ni se le explicó su contenido, y que no puede leerlos por limitaciones personales.

Investigación en curso

La Policía de Puerto Rico continúa recabando pruebas para identificar al responsable de los disparos. Mientras tanto, la controversia legal y el creciente interés de los seguidores de Bad Bunny mantienen a la vivienda en el centro de la atención mediática.

La combinación de violencia, demanda millonaria y fama viral convierte este caso en un foco de debate sobre los límites entre la creación artística y los derechos de los propietarios. La comunidad permanece expectante ante el avance de la investigación y la respuesta del equipo del artista.