La tarde del jueves 26 de septiembre de 2025, durante la jornada conmemorativa por los 11 años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, un grupo de encapuchados utilizó un camión de carga para derribar el portón del Campo Militar número 1-A, ubicado en la Ciudad de México. El vehículo se incendió minutos después del impacto, mientras elementos de seguridad intentaban controlar la situación.

El hecho ocurrió tras un mitin encabezado por los padres de los estudiantes desaparecidos, quienes exigieron la entrega de más de 800 folios clasificados como parte de la investigación. Las protestas, convocadas para mantener viva la exigencia de justicia, se tornaron violentas al cierre del acto.

Exigen transparencia y justicia

Durante la manifestación, las familias de los normalistas reiteraron su demanda al gobierno federal de liberar los documentos pendientes relacionados con el caso Ayotzinapa. Denunciaron que dicha información permanece clasificada y señalaron que su acceso es crucial para conocer la verdad de los hechos.

Además del discurso, algunos manifestantes realizaron pintas con consignas y nombres de personajes clave en la investigación, como el exprocurador Jesús Murillo Karam, vinculado a la llamada «verdad histórica».

Portazo al Campo Militar

Cerca de las 13:00 horas, mientras se realizaba el pase de lista de los 43 normalistas, un camión blanco arribó sobre Avenida Conscripto. El vehículo impactó en repetidas ocasiones la reja principal del Campo Militar, utilizando la reversa como método de empuje.

Tras derribar el portón, encapuchados lanzaron más de 30 petardos. En cuestión de minutos, el camión comenzó a incendiarse. Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) llegaron al lugar y replegaron a los manifestantes para evitar más disturbios.

Saldo del incidente y situación actual

Hasta el momento no se ha reportado oficialmente el número de detenidos o lesionados por los hechos. Autoridades capitalinas mantienen vigilancia en la zona mientras se evalúan los daños.

La jornada del 26 de septiembre volvió a poner sobre la mesa la exigencia de justicia en el caso Ayotzinapa, que, a 11 años de distancia, continúa sin resolverse.