El Ejército de Israel interceptó las más de 45 naves de la Flotilla Global Sumud que pretendían llevar ayuda humanitaria a Gaza, con lo que dio por terminada la “provocación de Hamás-Sumud”. Ahora, comenzará el proceso de deportación de los 530 activistas internacionales, entre ellos tres mexicanos.

Así lo confirmó la oficina del primer ministro, Benjamín Netanyahu, a destacar que “solo sigue navegando una embarcación lejana”.

De igual manera, afirmó que todos los tripulantes están “sanos y salvos”; también que serán trasladados a puertos y deportados a sus países.

Desde la madrugada del jueves, varios activistas que participaban en la travesía acusaron que enfrentaron hostigamientos por las fuerzas israelíes. Incluso, hubo daños en algunos sistemas de comunicación de los barcos, además de la presencia de drones sobrevolando las naves.

Por su parte, la organización civil Adalah denunció que los activistas estaban siendo sometidos a audiencias de deportación y detención en el puerto de Ashdod sin acceso a asistencia letrada.

Denuncian irregularidades tras captura

También explicó que tras la interceptación “ilegal” de decenas de barcos, varios tripulantes lograron realizar llamadas telefónicas en las que denunciaron que las autoridades de migración iniciaron los procedimientos sin previo aviso a sus abogados.

Luego de las acusaciones, Israel anunció que permitirá que litigantes de la Flotilla asistan en los procesos de deportación.

Cabe mencionar que el convoy marítimo constituía la misión humanitaria de mayor envergadura hasta la fecha. Asimismo, atravesó 240 kilómetros para llevar medicinas, alimentos y material escolar a Gaza.

Por los hechos, hasta 10 mil estudiantes en Madrid y Barcelona, en España, iniciaron protestas contra el “genocidio” contra Palestina.