Rusia advirtió que considerará un “paso hostil” el eventual suministro de misiles Tomahawk a Ucrania. La advertencia llega en un contexto de tensiones crecientes y coincide con la reunión en la Casa Blanca entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, quienes discutirán el tema.
El director del Servicio de Espionaje Exterior ruso, Serguéi Narishkin, declaró durante un encuentro de jefes de inteligencia de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) que la entrega de estos misiles “incrementará notablemente los riesgos en el ámbito de la seguridad, no solo en Europa, sino en todo el mundo”. La advertencia se suma a la conversación telefónica sostenida ayer entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, en la que el Kremlin expresó su rechazo a la medida.
Narishkin calificó de “quimera” la aspiración de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de lograr una derrota estratégica de Rusia. En paralelo, Putin advirtió a Trump que la entrega de Tomahawk a Kiev dañaría las relaciones bilaterales y complicaría cualquier intento de arreglo pacífico.
Trump sugirió esta semana la posibilidad de enviar los misiles a Ucrania, lo que fue interpretado como un giro en la estrategia de la Casa Blanca para aumentar la presión sobre Moscú. Sin embargo, tras acordar con Putin la celebración de una cumbre en Budapest, el mandatario estadounidense señaló que Washington también requiere de este armamento para garantizar su propia seguridad.
Por su parte, Zelenski considera que los Tomahawk, capaces de alcanzar Moscú, podrían cambiar el rumbo de la guerra y forzar al Kremlin a detener los combates para negociar una paz justa. El presidente ucraniano confía en que este apoyo militar fortalezca la posición de su país en el conflicto.






















