Se registraron nuevos enfrentamientos en el sur de la Franja de Gaza, en medio de acusaciones cruzadas entre Israel y el movimiento islamista Hamás sobre violaciones al acuerdo de alto al fuego vigente desde el 10 de octubre. Hamás denunció que Israel ha incumplido el pacto de forma “deliberada”, provocando 46 muertos y 132 heridos, mientras que el Ejército israelí afirma que “responderá con fuerza” ante lo que considera ataques de milicias palestinas.

Según Hamás, los incidentes más graves incluyen bombardeos e incursiones en zonas donde los civiles tienen permitido circular, como parte del acuerdo firmado en Egipto con mediación de Qatar, Turquía y Estados Unidos. Entre las víctimas se encuentra una familia de nueve personas, incluidos siete menores.

El grupo acusa a Israel de mantener presencia militar activa más allá de la ‘línea amarilla’, una franja de retirada temporal acordada, lo que ha impedido el retorno de desplazados a sus hogares en un área de 45 kilómetros cuadrados. También denuncia restricciones en el ingreso de alimentos, medicinas y combustible, señalando que solo se ha permitido el 7 % del volumen pactado.

En el plano humanitario, Hamás señala que productos esenciales como carne, huevos y ganado han sido bloqueados. Además, acusa incumplimientos en la liberación de prisioneros palestinos, especialmente mujeres y menores, y afirma que algunos fueron maltratados antes de ser entregados a la Cruz Roja.

El comunicado del grupo coincide con los combates registrados en Rafah, donde milicianos palestinos lanzaron un misil antitanque contra tropas israelíes. Israel respondió con bombardeos en varias zonas de Gaza, tras recibir la orden de atacar “objetivos terroristas”.

La portavoz del Gobierno israelí, Shosh Bedrosian, aseguró que el alto al fuego sigue vigente, pero que las tropas “tienen derecho a protegerse”. El Ejército considera la zona al oeste de la ‘línea amarilla’ como “una zona de combate muy peligrosa”.

Por su parte, Hamás y su brazo armado, las Brigadas Al Qasam, se desvincularon de los enfrentamientos, alegando que perdieron contacto con sus miembros en Rafah desde marzo, cuando Israel reanudó su ofensiva en Gaza.