El Pentágono anunció este miércoles que sus fuerzas han llevado a cabo el primer ataque en aguas del Pacífico como parte de su amplia operación contra el narcotráfico marítimo. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó que el ataque contra una embarcación sospechosa se produjo el martes en aguas internacionales del Pacífico este, cerca de Colombia, según reportes de la cadena CBS.
De acuerdo con Hegseth, la inteligencia estadounidense había identificado la embarcación y determinó que transitaba por una ruta narco conocida. «Había dos narcoterroristas a bordo de la embarcación (…). Ambos terroristas fueron asesinados y ninguna fuerza estadounidense resultó herida en este ataque», declaró el jefe del Pentágono en la red social X, donde también publicó un video que muestra el momento en que la lancha es destruida por completo.
Yesterday, at the direction of President Trump, the Department of War conducted a lethal kinetic strike on a vessel being operated by a Designated Terrorist Organization and conducting narco-trafficking in the Eastern Pacific.
The vessel was known by our intelligence to be… pic.twitter.com/BayDhUZ4Ac
— Secretary of War Pete Hegseth (@SecWar) October 22, 2025
Este incidente representa el octavo ataque armado estadounidense desde que la campaña se inició el 2 de septiembre, siendo los siete anteriores ejecutados en el Mar Caribe.
La administración estadounidense justifica estas acciones basándose en órdenes presidenciales que designan a los cárteles narcotraficantes como organizaciones «terroristas». Hegseth equiparó la amenaza con grupos como Al Qaeda, afirmando: «Así como Al Qaeda libró una guerra contra nuestra patria, estos cárteles están librando una guerra contra nuestra frontera y nuestro pueblo».
Sin embargo, la ofensiva ha generado una fuerte condena y escepticismo en la región. Gobiernos como los de Venezuela y Colombia han criticado la falta de pruebas públicas que sustenten los ataques. El presidente colombiano, Gustavo Petro, llegó a acusar al gobierno estadounidense de cometer «crímenes de guerra», lo que desencadenó una escalada verbal con Washington que resultó en la retirada temporal del embajador colombiano.
Estados Unidos ha desplegado una fuerza sustancial en la región, que incluye unos ocho destructores, un submarino, fuerzas especiales y una decena de cazas F-35 con base en Puerto Rico.
La controversia se ha avivado con el manejo de los sobrevivientes. En un caso anterior, Ecuador liberó a un detenido por falta de pruebas, mientras que Colombia aceptó juzgar a otro que, según reportes, llegó con graves heridas. Estas situaciones han puesto en entredicho los procedimientos y el debido proceso seguido en estas operaciones.
La expansión de la campaña al Pacífico y la retórica belicista desde Washington sugieren que esta ofensiva militar continuará intensificándose, profundizando a la vez las tensiones diplomáticas con varios países latinoamericanos.
















