El estado de Texas, principal productor de carne en Estados Unidos, solicitó la reapertura inmediata de la frontera a las importaciones de ganado mexicano, suspendidas desde hace casi un año por un brote de la mosca del gusano barrenador. La petición fue realizada por Sid Miller, titular del Departamento de Agricultura de Texas, en entrevista con la agencia EFE el 29 de octubre de 2025.

La solicitud ocurre días después de que las negociaciones entre México y Estados Unidos no lograran un acuerdo definitivo. El secretario de Agricultura mexicano, Julio Berdegué, confirmó que hubo avances en las conversaciones en Washington, aunque aclaró que aún no existen condiciones para fijar una fecha de reapertura.

Durante décadas, las importaciones de ganado mexicano han promediado más de un millón de cabezas anuales, lo que representa cerca del 60 % de las importaciones de ganado en pie y alrededor del 3 % del hato nacional estadounidense. La mayoría son becerros de engorda destinados a ranchos y corrales en Texas, Oklahoma y Nuevo México.

Miller aseguró que los sistemas de control sanitario ya están establecidos. Explicó que el ganado importado pasa por cuarentena y es inspeccionado por veterinarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), lo que elimina riesgos de contagio.

El funcionario advirtió que, de no reabrirse pronto la frontera, México podría aprovechar el ganado para su propia industria, alimentándolo con maíz nacional y procesándolo en sus plantas, lo que significaría una pérdida económica para los productores estadounidenses.

La suspensión de importaciones, sumada a sequías y altos costos de mantenimiento, ha reducido el número de reses en EE.UU. a su nivel más bajo en décadas. Según el Texas Farm Bureau, esta situación ha elevado los precios de la carne a niveles récord.

En junio, el precio promedio de la carne molida alcanzó 6.12 dólares por libra, un alza de casi 12 % respecto al año anterior. El bistec subió a 11.49 dólares por libra, un incremento del 8 % en el mismo periodo, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.

Miller informó que presentó un plan al presidente Donald Trump y a su asesor Stephen Miller. La propuesta incluye ampliar las tierras de pastoreo mediante nuevos permisos, permitir el uso de terrenos agrícolas protegidos y otorgar incentivos fiscales a los productores de vacas y becerros.

El funcionario advirtió que, si los precios continúan elevados, los consumidores podrían sustituir la carne de res por opciones más económicas como pollo, cerdo o pescado.

Entre las medidas analizadas por la Casa Blanca está el aumento de importaciones de carne argentina. Sin embargo, Miller consideró que su impacto sería mínimo en el mercado estadounidense y calificó la calidad de ese producto como baja. Además, señaló que cada vez que se menciona la apertura a la carne extranjera, el mercado de res tiende a volverse más volátil.