En una visita de Estado que combinó diplomacia cultural y tensiones políticas, el presidente francés Emmanuel Macron fue recibido este viernes por la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, donde acordaron el intercambio temporal de códices mexicas y enfrentaron protestas opositoras contra la presidenta Sheinbaum en el Zócalo capitalino.

La agenda bilateral incluyó una reunión privada, encuentros empresariales y el anuncio central: la exhibición recíproca en 2025 del Códice Azcatitlán en México y del Códice Bouterini en Francia. Sheinbaum destacó que estos manuscritos representan «la memoria viva» de México y constituyen un acto de «justicia histórica».

Los mandatarios abordaron la modernización del tratado comercial con la Unión Europea, prevista para 2026, y reforzaron la cooperación en ciencia, innovación y cultura. La visita, originalmente programada para septiembre, se enmarca en los preparativos del bicentenario de relaciones diplomáticas entre ambos países, establecidas en 1830.

Macron, quien llegó procedente de la COP30 en Brasil, enfatizó los valores compartidos como el multilateralismo y la soberanía, mientras Sheinbaum subrayó la importancia estratégica de la relación bilateral.

Mientras se desarrollaban los actos protocolarios, el Zócalo se convirtió en escenario de enfrentamientos entre simpatizantes oficialistas y opositores de movimientos como Frena. Consignas como «¡Es un honor estar con Claudia hoy!» se mezclaron con gritos de «¡Fuera Morena, no a la dictadura!».

La intervención policial fue necesaria para calmar los ánimos luego de que se registraran empujones entre ambos grupos, aunque no se reportaron detenidos. El incidente reflejó la polarización política que persiste en el país.

La visita de Macron, primera de un líder europeo desde que Sheinbaum asumió la presidencia, consolidó importantes acuerdos culturales y económicos, aunque también evidenció los desafíos políticos que enfrenta el gobierno en el ámbito nacional.