El gobierno de Estados Unidos anunció una nueva fase en su estrategia de seguridad regional mediante la operación Southern Spear (Lanza del Sur), una iniciativa que refuerza la presencia militar del país en América Latina en el marco de su política contra el narcotráfico.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, informó que la operación será conducida por un grupo de trabajo conjunto y el Comando Sur, responsable de las operaciones militares estadounidenses en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. Aunque no se ofrecieron detalles operativos, el anuncio confirma la continuidad de un despliegue militar sostenido en el Caribe.

La puesta en marcha de Lanza del Sur ocurre después de la llegada del portaaviones USS Gerald Ford y su grupo de ataque al sur del Caribe. Este movimiento se suma a la presencia de destructores y embarcaciones anfibias que Washington mantiene en la zona desde mediados de agosto.

El incremento de activos militares coincide con la presión que el gobierno de Donald Trump mantiene sobre Venezuela. En este contexto, Estados Unidos ha informado de la destrucción de más de veinte embarcaciones en el Caribe y en el Pacífico oriental, las cuales —según el Pentágono— transportaban fentanilo hacia su territorio. Estas acciones dejaron un saldo de 70 personas fallecidas.

Hegseth señaló que la orden presidencial busca reforzar la estrategia de seguridad hemisférica y ampliar las capacidades de respuesta frente a redes delictivas transnacionales. “El presidente Trump ordenó actuar, y el Departamento de Guerra está cumpliendo”, señaló en un mensaje difundido en X.