El gabinete del presidente Donald Trump ha profundizado en las últimas semanas en una narrativa antimigrante, acusando a los indocumentados de provocar el aumento de los precios de la carne y la vivienda en Estados Unidos. Las declaraciones fueron realizadas por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el vicepresidente J.D. Vance, en entrevistas con la cadena FOX.

El 21 de noviembre de 2025, Bessent afirmó que los migrantes introducen ganado enfermo a través de la frontera, lo que habría generado el encarecimiento de la carne de res. Por su parte, Vance señaló que la migración indocumentada ha disparado los precios de las casas, responsabilizando a los migrantes de ocupar viviendas que “deberían pertenecer a ciudadanos estadounidenses”.

Bessent justificó sus palabras al mencionar que EE. UU. cerró la frontera a la carne mexicana por contagios del gusano barrenador. Las redes sociales reaccionaron con memes y críticas, mientras el caricaturista mexicoestadounidense Lalo Alcaraz ironizó sobre las declaraciones con una ilustración satírica.

Para Ricardo Valencia, profesor de la Universidad Estatal de California Fullerton, estas afirmaciones forman parte de una “ficción peligrosa” que busca desviar la atención de los problemas económicos. Según un sondeo de Ipsos y Reuters, solo el 26% de los encuestados considera que Trump maneja adecuadamente el costo de vida.

El académico explicó que culpar a los migrantes es una estrategia política para reforzar la base electoral, mientras que el profesor retirado Miguel Tinker Salas advirtió que las deportaciones masivas podrían agravar la escasez de vivienda por falta de mano de obra en la construcción.

Las declaraciones de Vance replican narrativas de la ultraderecha en países como Canadá e Inglaterra, donde el Estado controla parte de la vivienda social. En EE. UU., expertos señalan que estas acusaciones carecen de sustento y buscan capitalizar el descontento por el alto costo de vida.