El 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, diversas organizaciones en México y el mundo advirtieron sobre el crecimiento de la violencia digital, un fenómeno que replica las agresiones de la vida real en entornos virtuales. La campaña Es real, #EsViolenciaDigital, impulsada por ONU Mujeres en México, busca visibilizar esta problemática que afecta a millones de mujeres y niñas, especialmente en redes sociales.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de 10 millones de mujeres mexicanas han sido víctimas de ciberacoso. El 90 % de las propuestas sexuales no consentidas provienen de hombres hacia mujeres, lo que refleja la magnitud del problema. La representante de ONU Mujeres, Moni Pizani, subrayó que la violencia digital limita derechos, silencia voces y afecta con mayor fuerza a las más jóvenes.

Aunque la manipulación de imágenes no es nueva, el avance de la Inteligencia Artificial (IA) ha permitido crear contenidos falsos cada vez más realistas, como los llamados deepfakes. En 2024, medio millón de mujeres reportó la publicación y venta de imágenes íntimas sin consentimiento. Además, el 95 % de los casos de creación de imágenes con IA afectan a mujeres.

La violencia digital no se queda en la pantalla. Según la organización Mujeres Vivas y Libres, las agresiones generan miedo, ansiedad y un “miedo a la notificación” constante. Las víctimas enfrentan incertidumbre sobre si las amenazas se harán realidad, lo que repercute en su vida laboral, social y personal.

En Zacatecas, la manipulación de imágenes con IA vulneró la intimidad de más de 400 estudiantes de secundaria, evidenciando la urgencia de actualizar las instancias de justicia. Activistas señalan que las fiscalías carecen de herramientas para documentar la violencia digital y que las autoridades aún minimizan el problema por ocurrir “en una pantalla”.

Organizaciones coinciden en que es indispensable exigir regulación a las empresas tecnológicas y fomentar una cultura digital responsable. La prevención, la denuncia y el acompañamiento a las víctimas son claves para frenar esta violencia que, según ONU Mujeres, afecta al 40 % de las mujeres en el mundo y ha sido presenciada por 9 de cada 10.