Las mariposas monarca (Danaus plexippus) arribaron a México este noviembre de 2025 para iniciar su tradicional proceso de hibernación. Cada año, miles de ejemplares recorren entre 1,900 y 5,500 kilómetros desde el noreste de Estados Unidos y el sureste de Canadá hasta los bosques montañosos del centro del país.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) anunciaron la apertura de cuatro santuarios en Michoacán y el Estado de México, que estarán disponibles para visitantes hasta el 31 de marzo de 2026.

En Michoacán se pueden visitar los santuarios de El Rosario (Ocampo), Senguio (Senguio) y Sierra Chincua (Angangueo). En el Estado de México está abierto el santuario de San Mateo Almomoloa en Piedra Herrada.

Otros espacios que también forman parte de la ruta de hibernación son La Mesa, en Sierra Campanario (Edomex), y El Capulín, en Donato Guerra (Edomex).

Las mariposas monarca permanecerán en el país durante cuatro meses, hasta mediados de marzo, aprovechando el clima cálido para hibernar. Durante este periodo también realizan su reproducción antes de emprender el regreso hacia sus lugares de origen en Norteamérica.

La SEMARNAT difundió recomendaciones para quienes visiten los santuarios, con el fin de proteger a las colonias de mariposas y conservar el ecosistema:

  • Respetar senderos y seguir las indicaciones de los guías locales.
  • No introducir alimentos, bebidas alcohólicas, objetos punzocortantes, armas de fuego ni mascotas.
  • No fumar ni encender fogatas.
  • No llevarse plantas, animales ni elementos del bosque.
  • Guardar silencio y evitar el uso de flash en fotografías.
  • No tocar ni llevarse mariposas.
  • Permanecer máximo 18 minutos en el santuario para no alterar la hibernación.
  • No usar sanitizantes cerca de las colonias ni tirar basura.

La llegada de las mariposas monarca es un fenómeno natural único que cada año atrae a miles de visitantes. En diferentes estados del país se ofrece la oportunidad de presenciar este espectáculo, siempre bajo un comportamiento responsable que garantice la conservación de la especie y sus hábitats.