El primer ministro de Bulgaria, Rosen Zheliazkov, presentó la dimisión de su gobierno, a menos de un año de llegar al cargo, tras varias semanas de protestas contra sus políticas económicas y la percepción de fracaso en el combate a la corrupción.

La noche de este jueves, el funcionario anunció la decisión en un discurso televisado minutos antes de que el parlamento votara sobre una moción de censura.

“Hemos oído la voz de la sociedad”, destacó el primer ministro, cuyo gobierno asumió el poder en enero, el cual estaba formado por el conservador GERB, el Partido Socialista Búlgaro (BSP) y el populista y antisistema ITN.

“Para nosotros, las decisiones del Parlamento tienen sentido cuando expresan la voluntad del pueblo soberano”, argumentó Zheliazkov.

Apenas la semana pasada, el gobierno retiró su proyecto de presupuesto para 2026, que contemplaba subidas de impuestos, cotizaciones y diversas tasas.

Pese a ello, las manifestaciones continuaron en dicho país, que ha celebrado siete elecciones nacionales en los últimos cuatro años -las últimas en octubre de 2024- en medio de profundas divisiones políticas y sociales.

La ira se dirigió especialmente contra el exprimer ministro Boiko Borisov, líder del GERB, y contra el oligarca Delyan Peevski, sancionado por Estados Unidos y el Reino Unido por corrupción.

Cabe mencionar que la caída del gobierno se dio poco antes de que Bulgaria ponga en circulación el euro el próximo 1 de enero.

En dicho contexto, el más reciente índice de percepción de corrupción de la organización Transparencia Internacional (TI), Bulgaria ocupa el penúltimo lugar entre los más bajos de la UE, solo por delante de Hungría.