El Departamento de Justicia de Estados Unidos ordenó la identificación de supuestos “terroristas domésticos”, así como la creación de una lista de objetivos y un sistema de recompensas en efectivo para incentivar denuncias ciudadanas. La medida fue confirmada por el diario Los Angeles Times, que tuvo acceso a un memorando fechado el 4 de diciembre.

La fiscal estadounidense Pam Bondi instruyó al Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) a ubicar a personas que recurran a la violencia, o amenacen con ella, para promover agendas políticas y sociales contrarias a los valores americanos, capitalistas o cristianos. La orden se enmarca en la creación de un nuevo grupo operativo contra el terrorismo doméstico, impulsado por el presidente Donald Trump.

El grupo operativo busca perseguir a lo que el mandatario calificó como “grupos criminales de izquierda radical”, tras la muerte del influencer conservador Charlie Kirk en septiembre pasado. Según el documento firmado por Trump, la violencia política actual es resultado de campañas organizadas de intimidación, amenazas y radicalización que buscan limitar la actividad política y obstaculizar el funcionamiento democrático.

La instrucción presidencial ordena a los Grupos Conjuntos de Terrorismo (JTTF) y a agencias como el Departamento del Tesoro desmantelar redes de financiamiento que apoyen a estos grupos. El memorando de Bondi añade que las agendas consideradas problemáticas incluyen oposición a la ley migratoria y posturas a favor de la apertura de fronteras.

Bondi también solicitó el desarrollo de un sistema de recompensas para alentar al público a denunciar a sospechosos de actividades antiamericanas. Sin embargo, el documento no hace referencia al supremacismo blanco, lo que ha generado cuestionamientos sobre el alcance de la medida.