La producción de El Grinch (2000), dirigida por Ron Howard, fue una experiencia de «sufrimiento físico y mental» para su protagonista, Jim Carrey. La caracterización, que requería horas de maquillaje y prostéticos, le causó una sensación de claustrofobia insoportable que describió como «estar enterrado vivo».

La situación se volvió tan crítica que el productor Brian Grazer y el director Ron Howard temieron que Carrey abandonara el rodaje. Dado que la elección de Carrey era un requisito innegociable impuesto por Audrey Geisel (viuda de Dr. Seuss) para vender los derechos, su salida habría comprometido la película.

La intervención de la CIA en un set de Hollywood

Ante la desesperación, la producción recurrió a una solución insólita: la intervención de la CIA.

Grazer reveló que idearon una estrategia singular: que un especialista de la agencia enseñara a Carrey a sobrevivir al maquillaje verde de la misma forma que entrenaría a espías para soportar un interrogatorio hostil o aislamiento.

Carrey detalló cómo fue el entrenamiento:

«Trajeron a un tipo que entrenaba operativos de la CIA para soportar torturas. Así es como lo superé».

El actor y el agente estuvieron encerrados durante un fin de semana completo, período en el que Carrey aprendió técnicas de control mental, distracción ante el dolor y métodos para dominar el pánico.

Supervivencia en el rodaje

Aun con la formación de la CIA, Carrey confesó que otra ayuda inesperada fue la música de los Bee Gees. Reproducir sus canciones en los momentos críticos de las interminables sesiones de maquillaje le brindaba el alivio y la distracción necesarios para mantenerse a flote durante los cien días de rodaje.

La anécdota ha transformado lo que fue un tormento para el actor en una historia insólita sobre la resiliencia en Hollywood. El Grinch se convirtió en un éxito rotundo, recaudando más de USD 345 millones en todo el mundo.

La icónica interpretación de Jim Carrey en El Grinch fue el resultado de un entrenamiento psicológico extremo, a la altura del que se aplica a los operativos de inteligencia, para soportar las exigencias físicas del vestuario.