Jacob Elordi, cuya carrera ha alcanzado un nuevo nivel tras protagonizar la adaptación de Frankenstein dirigida por Guillermo del Toro, confesó recientemente que este proyecto representa la culminación de un sueño que inició en su adolescencia. En una charla con la actriz Gwyneth Paltrow, Elordi describió como «surrealista» verse en pantalla bajo las órdenes del director que más lo marcó.

El actor recordó que, a los 13 años, quedó fascinado por el diseño de criaturas en El laberinto del fauno, especialmente por el icónico «Hombre Pálido», lo que despertó su amor por los monstruos y el cine fantástico.

Un sueño manifestado desde la infancia

Para Elordi, la experiencia de trabajar con el ganador del Oscar fue un momento de «pellízcame» para comprobar que era real. El actor relató cómo, de niño, miraba las estrellas fluorescentes en el techo de su habitación y visualizaba su futuro en el cine.

“Me acostaba allí y me quedaba mirándolas. Y parte de ese sueño era, literalmente, trabajar con Guillermo del Toro. Ver la película y que aparezca su nombre y luego yo aparezca en la pantalla como la criatura… es absolutamente surrealista”, expresó el actor.

Ante el relato, Gwyneth Paltrow aseguró que Jacob «lo manifestó», a lo que él respondió que fue de una manera subconsciente e indirecta, pero constante.

El ballet como inspiración para «La Criatura»

Más allá de la emoción personal, Elordi profundizó en la técnica actoral utilizada para dar vida al monstruo de Mary Shelley. Explicó que los movimientos del personaje están profundamente influenciados por el ballet, una disciplina con la que creció de cerca debido a la carrera de su hermana.

“Mi hermana es bailarina de ballet… He crecido rodeado de ese tipo de movimiento. Definitivamente fue un punto de referencia para saber cómo usar tu cuerpo”, detalló. Esta formación le permitió dotar a ‘La Criatura’ de una corporalidad única que ha sido ampliamente aplaudida por la crítica y el propio Del Toro.

La colaboración entre Jacob Elordi y Guillermo del Toro no solo entrega una nueva visión de un clásico literario, sino que cierra un círculo personal para el actor, quien pasó de ser un joven fanático de los monstruos a convertirse en la pieza central de la mitología del director mexicano.