El viernes 2 de enero, la Secretaría de Marina (SEMAR) repatrió los restos de seis mexicanos que murieron en un accidente aéreo ocurrido en la bahía de Galveston, Texas. El traslado se realizó en un avión oficial que aterrizó en México para entregar los cuerpos a sus familiares.

El accidente sucedió el pasado 22 de diciembre, cuando una aeronave bimotor de transporte ligero de la SEMAR se desplomó poco antes de llegar a su destino. En el vuelo viajaban ocho personas: cuatro tripulantes y cuatro civiles. Seis perdieron la vida y dos sobrevivieron.

La aeronave tenía como objetivo trasladar a un menor de dos años al hospital pediátrico Shriner’s de Galveston, en colaboración con la Fundación Michou y Mau, dedicada a la atención de niños con quemaduras graves. El pequeño, identificado como Federico y originario de Campeche, sufrió quemaduras en el 40% de su cuerpo tras caer accidentalmente en una olla con agua hirviendo.

Entre los sobrevivientes se encuentran Julia, madre del menor, y la enfermera Miriam, quienes fueron rescatadas con vida tras el desplome. Ambas recibieron atención médica inmediata en Texas.

El jueves 1 de enero, un avión de la Marina aterrizó en el Aeropuerto Internacional Scholes para iniciar los trámites de entrega de cuerpos y avanzar en la investigación de lo ocurrido. Al día siguiente, los restos fueron trasladados a México para su entrega oficial.