El expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, comparecieron este lunes ante un tribunal federal en Nueva York, donde ambos se declararon “no culpables” de los cargos por narcoterrorismo y conspiración para el tráfico de drogas ante el juez Alvin K. Hellerstein, a quien el presidente Donald Trump calificó como “muy respetado”.

“Soy inocente. No soy culpable de nada de lo que se ha mencionado aquí. Sigo siendo el presidente de mi país”, afirmó el líder chavista ante la corte.

Lo anterior, ante las acusaciones de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de armas de guerra —incluidas ametralladoras— y dispositivos destructivos.

Según el expediente judicial, Maduro habría dirigido una red internacional de tráfico de cocaína vinculada con organizaciones criminales como los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas, la guerrilla colombiana de las FARC y la banda venezolana Tren de Aragua. La nueva audiencia será el 17 de marzo de 2026 para continuar con el proceso.

Tras la sesión, los abogados de Maduro y Flores informaron que, por ahora, ninguno solicitará la libertad bajo fianza.

Luego de la audiencia, el líder chavista regresó a la “cárcel de los famosos”, el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, que alberga a figuras como Ismael “El Mayo” Zambada y Rafael “Caro” Quintero, donde permanecerá el resto de su juicio.

Dicho complejo cuenta con estrictas medidas de seguridad, como barricadas de acero capaces de frenar un camión de más de siete toneladas, sistemas de vigilancia electrónica de última generación y cámaras con capacidad para captar imágenes a gran distancia.