El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en la Casa Blanca la clasificación del fentanilo como un “arma de destrucción masiva”, ordenando nuevas medidas contra su tráfico. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre las implicaciones de este decreto y la posibilidad de que se utilice como argumento para una intervención en el país.
Durante una conferencia de prensa, Sheinbaum respondió que este escenario lo considera lejano. Explicó que, aunque la denominación otorga elementos legales a Washington, México ya ha reforzado su marco constitucional para la defensa de la soberanía, incorporando disposiciones en los artículos 40 y 19.
La mandataria destacó que, en caso de comprometerse la seguridad nacional, la prioridad será mantener la comunicación con Estados Unidos. “Privilegiamos el diálogo por encima de todo, tenemos nuestra posición, nuestros principios, pero buscamos el diálogo con el gobierno de Estados Unidos siempre”, afirmó.
Sheinbaum también reconoció la labor del secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente Ramírez, en la interlocución con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, subrayando que existen diferencias, pero se expresan de manera directa y respetuosa.
El decreto firmado por Trump instruye a agencias federales a aplicar herramientas legales, financieras y operativas que antes se destinaban a amenazas químicas o terroristas. Además, ordena actualizar protocolos de respuesta ante incidentes químicos para incluir el riesgo del fentanilo y fortalecer la inteligencia contra redes de contrabando.
El documento vincula el tráfico del opioide con la financiación de organizaciones criminales transnacionales y advierte sobre su potencial uso en ataques terroristas de gran escala. Según cifras oficiales, el fentanilo provoca entre 200 mil y 300 mil muertes anuales en Estados Unidos.
















