Un reciente estudio realizado por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que el polvo acumulado dentro de las viviendas mexicanas presenta niveles de toxicidad alarmantes, incluso superiores a los contaminantes registrados en espacios públicos. La investigación, liderada por el Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental (LUGA), analizó muestras en estados como Ciudad de México y Morelia, encontrando una concentración significativa de metales pesados.

El estudio, encabezado por los expertos Francisco Bautista Zúñiga y Avtandil Gogichaishvili, señala que durante el confinamiento por la pandemia la actividad humana en interiores y el desgaste de materiales domésticos aceleraron la acumulación de contaminantes. Los investigadores advierten que los hogares se han convertido en reservorios de partículas industriales y urbanas que representan riesgos para la salud.

El análisis identificó la presencia de manganeso, zinc, plomo, cobre y níquel, además de antimonio, cadmio y arsénico. Estos elementos provienen de fuentes como pinturas antiguas, combustibles, plásticos deteriorados, barnices y piezas mecánicas. Las micropartículas ingresan al organismo por vías respiratorias, orales y dérmicas, lo que puede ocasionar daños neurológicos, hormonales y respiratorios.

Los resultados muestran que el polvo en la Ciudad de México es hasta tres veces más tóxico que el registrado en ciudades del Reino Unido. Mientras que en Europa y Estados Unidos los niveles de metales pesados están más regulados, en México la combinación de tráfico vehicular, zonas industriales cercanas y materiales domésticos sin control normativo incrementa la peligrosidad.

Para reducir riesgos, los especialistas sugieren medidas prácticas como:

  • Limpieza con trapos o mopas húmedas en lugar de plumeros.
  • Retirar los zapatos al entrar en casa para evitar arrastrar contaminantes.
  • Reparar paredes descascaradas y mantener muebles barnizados en buen estado.
  • Colocar plantas en ventanas y pasillos como filtros naturales.
  • Usar aspiradoras con filtros HEPA para atrapar partículas finas.

Ahora, la limpieza del polvo deja de ser una cuestión estética y se convierte en una acción clave para proteger la salud de las familias mexicanas.