El cine clásico despide a una de sus figuras más nostálgicas tras el fallecimiento de Sidney Kibrick en un hospital de Northridge. El intérprete fue mundialmente reconocido por su papel de «Woim» en la serie original de Mi Pandilla (Our Gang). A diferencia de otros compañeros de reparto, Kibrick alcanzó la longevidad y murió rodeado de su familia, marcando el fin definitivo de una era cinematográfica.

La trayectoria de Kibrick en la pantalla grande destacó por su rol como el fiel escudero de Butch, el antagonista del grupo de Spanky y Alfalfa. Participó en más de 25 cortometrajes entre 1935 y 1939, convirtiéndose en un rostro imprescindible de la comedia infantil de los años 30. A pesar de su éxito temprano, el actor decidió retirarse de la actuación a los 15 años para buscar nuevos horizontes profesionales.

Tras alejarse de los reflectores, Sidney se consolidó como un exitoso desarrollador de bienes raíces, alejándose del trágico destino que sufrieron otros niños actores de su generación. Además de su icónico papel en Mi Pandilla, colaboró en cintas de prestigio como Dead End junto a Humphrey Bogart y el clásico western Jesse James. Su última aparición pública relevante fue en el centenario de la serie celebrado en el Hollywood Museum en 2022.

El legado de Kibrick sobrevive a través de las generaciones que crecieron con las aventuras de los «pequeños traviesos» en blanco y negro. Su hija, Jane Lipsic, y sus seres queridos confirmaron el deceso de quien fuera el último integrante vivo del elenco principal. Aunque ya no queda ningún protagonista original, su carisma como el villano que el público amaba odiar permanecerá intacto en la historia del séptimo arte.

La muerte de Sidney Kibrick representa el adiós definitivo a una de las franquicias más influyentes del cine infantil global. Su transición exitosa de estrella infantil a empresario ejemplar rompió con los estigmas de la industria de su época.