Matt Prokop, recordado por su papel de Jimmie Zara en la franquicia musical de Disney, fue detenido el pasado 24 de diciembre en el Condado de Victoria. Las autoridades texanas le imputan un delito de segundo grado por posesión de pornografía infantil. La gravedad del material ilegal encontrado durante las investigaciones preliminares ha mantenido al actor en prisión preventiva mientras se define su situación legal.

Además del cargo principal, Prokop suma cuatro acusaciones menores que complican su panorama judicial. Entre ellas destacan la evasión de arresto, resistencia a la autoridad y la violación de una orden de protección vigente. Según reportes de medios internacionales, el tribunal ha decidido negarle la libertad bajo fianza debido al riesgo y la naturaleza de los delitos que se le imputan.

Este escándalo reaviva el oscuro historial del actor, quien en 2014 fue denunciado por su expareja, la actriz Sarah Hyland. La protagonista de Modern Family obtuvo en aquel entonces una orden de restricción tras sufrir estrangulamiento y amenazas de muerte por parte de Prokop. Hyland ha declarado públicamente que esas cicatrices en el alma son difíciles de sanar, a pesar del paso de los años.

Tras su detención actual, su exprometida, identificada como Lucy, también rompió el silencio para denunciar años de abuso continuo. La mujer afirmó estar tomando tiempo para recuperarse de forma privada con el apoyo de su familia y amigos cercanos. Lucy reconoció que el daño causado por las acciones del actor ha afectado profundamente su vida, minimizando su bienestar durante mucho tiempo.

Matt Prokop, cuya carrera se apagó tras participar en proyectos como Hannah Montana y Geek Charming, no ha trabajado en la industria desde 2013. En años recientes intentó incursionar en plataformas de contenido para adultos, pero su presencia mediática fue mínima hasta este arresto. El caso sigue bajo investigación oficial para determinar la sentencia total que podría enfrentar el intérprete de 35 años.

La detención de una exfigura juvenil bajo estos cargos ha generado un fuerte impacto en la opinión pública y en el entorno de Disney. Las autoridades de Texas continúan recopilando evidencia para el juicio, mientras las víctimas de sus abusos previos claman por una justicia definitiva. Este evento marca un punto final mediático para quien alguna vez fue una promesa del entretenimiento infantil.