Delcy Rodríguez, actual presidenta interina de Venezuela, ha estado en el radar de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) durante años; incluso, en 2022 fue etiquetada como un “objetivo prioritario”.

Así lo dio a conocer una investigación de Associated Press (AP) basada en registros obtenidos y testimonios de funcionarios, que destacó que Rodríguez estaba bajo una intensa vigilancia.

La exvicepresidenta de Nicolás Maduro tiene un archivo de inteligencia que data al menos de 2018, con acusaciones que van desde el narcotráfico hasta el contrabando de oro.

Según los documentos, Delcy Rodríguez usaba hoteles en Isla Margarita como fachada para el lavado de dinero, un enclave estratégico para las rutas de trasiego hacia el Caribe y Europa.

Además, actualmente se le investiga por contratos gubernamentales adjudicados a Alex Saab, presunto intermediario de Maduro arrestado en 2020.

El nombre de Rodríguez ha aparecido en casi una docena de investigaciones de la DEA, varias de las cuales siguen en curso, involucrando a agentes en oficinas locales desde Paraguay y Ecuador hasta Phoenix y Nueva York.

Los registros, por su parte, no aclaran el motivo por el que fue elevada a “objetivo prioritario”, una designación que requiere documentación exhaustiva para justificar recursos de investigación adicionales.

Hasta el momento, el gobierno estadounidense, a cargo de Donald Trump, no ha acusado públicamente a Rodríguez de ningún delito.