Mickey Rourke se encuentra en el centro de una controversia tras la viralización de una campaña de recaudación de fondos para pagar sus deudas. La iniciativa surgió después de que el actor recibiera una notificación de desalojo por un adeudo de 59,100 dólares en su residencia de Los Ángeles. La colecta alcanzó rápidamente los 90,000 dólares antes de que el protagonista de El luchador interviniera para detenerla.

A través de sus redes sociales, el intérprete manifestó su enojo y descalificó la colecta organizada por miembros de su propio equipo. Rourke calificó el acto como una mentira «malvada y cruel» destinada a estafar a sus seguidores utilizando su nombre. Además, instó a sus fanáticos a no donar dinero y a dedicar sus oraciones a su amigo Eric Dane, recientemente diagnosticado con ELA.

Por su parte, la mánager del actor, Kimberly Hines, ofreció una versión distinta sobre el origen del conflicto. Hines afirmó que el actor estaba al tanto de la situación, aunque probablemente no comprendió el alcance mediático que tendría la campaña. Según la representante, Rourke vive actualmente «de cheque en cheque», carece de cuentas bancarias y enfrenta una crisis financiera severa que lo obligó a mudarse a Koreatown.

La abogada de Rourke supervisa actualmente el proceso de devolución del dinero a cada uno de los donantes a través de la plataforma GoFundMe. Mientras se completan los reembolsos, Hines asegura haber cubierto personalmente los gastos de mudanza y almacenamiento de las pertenencias del actor. La vivienda anterior presentaba condiciones deplorables, incluyendo falta de agua corriente y presencia de moho negro.

Este incidente pone de relieve la compleja situación personal de una de las figuras más icónicas de Hollywood. A pesar de su exitosa trayectoria y reconocimientos como el Globo de Oro, la estabilidad económica de Rourke parece ser frágil. La disputa pública con su equipo de trabajo sugiere una ruptura definitiva en su estructura de representación tras nueve años de colaboración.