La Alianza por la Salud Alimentaria en México convocó a la ciudadanía a participar en una consulta pública para mejorar el etiquetado frontal de alimentos y bebidas. La iniciativa responde a la necesidad de garantizar información clara y legible para los consumidores, ante prácticas de grandes empresas que dificultan el acceso a datos nutrimentales.

La consulta estará abierta hasta el 2 de febrero, en el marco de la revisión de la Norma Oficial Mexicana 51 (NOM-051), vigente desde 2020. El proceso fue anunciado en diciembre por la Secretaría de Economía (SE) y busca reforzar las regulaciones actuales.

Especialistas señalaron que aún existen vacíos en la normativa, como la falta de alertas en productos con altos niveles de grasas saturadas o sodio. Ana Larrañaga, de El Poder del Consumidor, destacó que el etiquetado frontal ha tenido resultados positivos desde su implementación, pero enfrenta limitaciones por malas prácticas de algunas empresas refresqueras y de alimentos ultraprocesados.

La alianza denunció que ciertas industrias utilizan letras diminutas o estrategias para ocultar información nutrimental, pese a que la normativa exige datos claros y visibles. También se subrayó la necesidad de incluir advertencias sobre colorantes, debido a estudios que los relacionan con problemas de atención e hiperactividad en la infancia.

Javier Zúñiga, de El Poder del Consumidor, explicó que la consulta pública se realiza a través del sitio etiquetadosclaros.org/consultapublica, donde cualquier persona puede enviar comentarios. Subrayó que la participación es clave para que las mejoras se integren en esta revisión o en el Programa Nacional de Infraestructura 2026.

Doré Castillo, de Salud Crítica, afirmó que el etiquetado frontal “funciona y puede funcionar aún más” si se fortalece, aunque reconoció que ha enfrentado cabildeo de la industria. Añadió que, aunque no se ha observado una reducción significativa en los índices de obesidad, la NOM-051 ha sido una herramienta inédita de protección para la niñez, especialmente al complementarse con políticas escolares.

Entre los efectos positivos, especialistas destacaron que el 74% de la población aprueba el sistema de sellos, con una reducción estimada de 120 calorías diarias por persona y niveles de comprensión cercanos al 80%.