Tras el incendio que consumió un centro comercial en Pakistán el fin de semana pasado, este miércoles los equipos de rescate dieron a conocer que no hay esperanza de hallar supervivientes entre las ruinas, por lo que la cifra de fallecidos ascendió a 115.

Las autoridades buscaban a 85 personas, pero tras días de trabajos en la zona del percance, se informó que no hay posibilidades de que sigan con vida.

La intensidad del fuego, que ardió sin control durante más de 24 horas alimentado por productos químicos y textiles, dejó el interior del edificio en ruinas y dificulta la recuperación de las víctimas.

Al respecto, Amin Hussain, portavoz de la Fundación Edhi, destacó que “ahora están saliendo más trozos humanos que cuerpos completos”, lo que ejemplifica la complejidad de las labores de recuperación.

El complejo destruido, ubicado en la ciudad portuaria de Karachi, albergaba alrededor de mil 200 tiendas, en su mayoría pequeños comercios de plásticos, ropa y cosméticos, que carecían de salidas de emergencia adecuadas, convirtiéndose en una trampa mortal.

Este incidente se suma a una lista reciente de catástrofes similares en Pakistán, donde la laxitud en las normas de construcción y el cableado eléctrico defectuoso son una constante. En julio de 2024, un incendio arrasó 300 puestos en un mercado de Islamabad, y un mes antes, las llamas destruyeron otras 80 tiendas junto a las vías del tren en Peshawar.