Una iglesia del siglo XVI en el corazón de Roma fue el escenario del último adiós a Valentino Garavani, considerado uno de los pilares de la alta costura italiana. La Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, concebida por Miguel Ángel, acogió un funeral cargado de simbolismo, emoción y reconocimiento a una figura que trascendió generaciones.

Desde primeras horas, la entrada al templo se transformó en una pasarela solemne por la que desfilaron destacadas personalidades del cine, la moda y la cultura internacional. Anne Hathaway, Tom Ford, Donatella Versace, Anna Wintour, Naty Abascal y Rosario Nadal acudieron vestidos de riguroso negro, visiblemente conmovidos por la pérdida del diseñador.

El féretro llegó alrededor de las 11:00 horas, encabezado por Giancarlo Giammetti, socio y expareja de Valentino, acompañado por familiares y allegados. La ceremonia estuvo marcada por piezas musicales como el Lacrimosa de Mozart y el In Paradisum de Fauré, que envolvieron el acto en un ambiente de profundo recogimiento.

Cientos de personas también se congregaron en el exterior para rendir homenaje al creador, despidiéndolo entre aplausos y consignas de admiración. Tras el servicio, los restos de Valentino fueron trasladados al cementerio Flaminio, donde descansará en la capilla familiar.

Con flores blancas y rojas, y pequeños detalles en su icónico “rojo Valentino”, Roma despidió a un creador que dejó una huella imborrable en la historia de la moda mundial.