Bad Bunny conmovió a Colombia este fin de semana durante su segunda presentación masiva en la ciudad de Medellín. El intérprete detuvo su repertorio urbano para ceder el protagonismo a su músico José Eduardo Santana, quien interpretó en guitarra acústica los acordes de «Aventurero». Este gesto sirvió como tributo a Yeison Jiménez, el ídolo de la música popular que perdió la vida el pasado 10 de enero en un accidente aéreo.

La atmósfera en el Estadio Atanasio Girardot se transformó cuando los miles de fanáticos reconocieron el himno del fallecido artista de 34 años. Entre cánticos y llanto, el público agradeció que el «Conejo Malo» reconociera el legado de una de las figuras más queridas del país. Tras finalizar el segmento acústico, el espectáculo retomó su energía característica con el tema «Potro de Coco», marcando un contraste entre el duelo y la celebración.

El video del momento se volvió viral rápidamente en redes sociales, donde usuarios colombianos expresaron su gratitud por el respeto mostrado hacia la familia de Jiménez. Los seguidores recordaron que, semanas antes de la tragedia, el propio Yeison había asistido a un concierto de Bad Bunny como un fanático más. Esta conexión previa dotó de mayor significado al homenaje, reafirmando el vínculo entre el reguetonero y el pueblo colombiano.

El deceso de Yeison Jiménez dejó un vacío profundo en la música regional de América Latina, tras el desplome de la aeronave en la que viajaba hace apenas dos semanas. La inclusión de su música en una gira de talla mundial como la de Benito Martínez resalta la importancia de su carrera. La noche cerró con un sentimiento de unidad, demostrando que la música trasciende géneros y fronteras ante las pérdidas que impactan a la industria.

Este acto de respeto por parte del artista más escuchado del mundo refuerza la conexión emocional que mantiene con sus plazas internacionales. Al integrar el folclore local en un show de vanguardia, Bad Bunny no solo ofreció un concierto, sino un espacio de sanación colectiva para el país anfitrión. La memoria de Yeison Jiménez permanece viva a través de estos gestos que honran su talento y la profunda huella que dejó en sus seguidores.