La estabilidad de la familia Beckham enfrenta una crisis mediática sin precedentes tras las recientes declaraciones de Brooklyn Beckham en sus redes sociales. El joven manifestó su decisión de no reconciliarse con sus padres, a quienes señaló de intentar «arruinar» su relación con Nicola Peltz desde 2022. Según Brooklyn, David y Victoria lo presionaron para firmar documentos que le quitarían derechos sobre su identidad personal.

El conflicto escaló cuando el joven relató que sus padres intentaron sobornarlo semanas antes de su enlace matrimonial para asegurar el control comercial de su nombre. Brooklyn afirmó que su negativa a firmar dichos acuerdos provocó represalias económicas y un trato desigual por parte de sus progenitores. Estas acusaciones han generado un profundo dolor en Victoria, quien se siente traicionada tras sus esfuerzos por integrar a su nuera.

La controversia también revivió los rumores sobre el control de las marcas registradas de los hijos de la pareja. Aunque se confirmó que Victoria registró el nombre de Brooklyn como marca en 2016, fuentes cercanas aclaran que esto respondió a una protección legal necesaria durante su minoría de edad. Actualmente, cada uno de los hermanos Beckham posee la titularidad y gestión de sus propios derechos comerciales y de imagen.

Brooklyn criticó duramente la prioridad que sus padres otorgan a la imagen pública y a los intereses comerciales sobre los vínculos afectivos. El joven describió que en su hogar el afecto parece depender de la disposición para posar en redes sociales o cumplir compromisos profesionales. Hasta el momento, los Beckham han optado por el silencio oficial, aunque fuentes aseguran que están dispuestos a recibir a su hijo de vuelta.

El distanciamiento familiar expone la tensión entre el manejo de una marca global y la vida privada de una de las familias más famosas del mundo. El objetivo principal de Victoria ha sido mantener la armonía, pero las recientes humillaciones públicas narradas por su hijo sugieren una fractura difícil de reparar. El futuro de esta relación permanece incierto mientras las marcas comerciales de los hijos siguen vigentes bajo su propio control.