El domingo 25 de enero de 2026, un ataque armado en la comunidad de Loma de Flores, Salamanca, Guanajuato, dejó 11 personas asesinadas y al menos seis heridas. El hecho ocurrió al finalizar un partido de fútbol amateur, cuando varios hombres armados ingresaron al campo deportivo y dispararon contra jugadores y asistentes.
La agresión se registró cerca de las 17:30 horas, durante la semifinal entre los equipos Biodent de Loma de Flores y San José de Marañón de Irapuato. Testigos relataron que el lugar estaba lleno de familias y vecinos que convivían tras el encuentro, cuando tres camionetas llegaron y de ellas descendieron entre cuatro y ocho hombres armados, quienes abrieron fuego de manera indiscriminada.
El ataque se dio apenas 20 días después de que varias ligas locales suspendieran partidos por amenazas y extorsiones. Organizaciones deportivas como la Liga de Veteranos, Liga Salmantina y Liga Regional Campesina habían denunciado cobros de piso y agresiones previas, lo que llevó al cierre de canchas y la cancelación de torneos.
Autoridades federales y estatales señalaron que la masacre estaría vinculada a la disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL). Al menos cinco de las víctimas trabajaban para una empresa de seguridad con presuntos vínculos criminales. Entre los responsables se mencionan a Moisés Soto Bermúdez y Mario Eleazar Lara Belman, alias “Negro/Camorro/Gallo”, identificado como generador de violencia en la región.
La violencia ha provocado el abandono de campos deportivos y la suspensión de actividades comunitarias. Vecinos relatan que las instalaciones permanecen vacías, con cruces y flores en memoria de las víctimas. La falta de protección policial ha obligado a las ligas a contratar seguridad privada, aunque en algunos casos los mismos guardias estarían relacionados con grupos criminales.
















