Nasry “Tito” Asfura, aliado de Donald Trump, asumió este martes la presidencia de Honduras, luego de unas elecciones complicadas, lo que marca el retorno al poder del conservadurismo y la salida del gobierno izquierdista.

En su discurso ante miles de personas, aprovechó para llamar a la unidad y hacer frente a los desafíos económicos y de seguridad del país, que es catalogado como el más empobrecido y violento de Centroamérica.

Tras prestar juramento en una austera ceremonia en el Congreso, el político de 67 años garantizó una lucha frontal contra las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, declaradas organizaciones terroristas por Trump.

Por otra parte, adelantó que pondrá fin al estado de excepción declarado por su antecesora, Xiomara Castro.

Asfura, del conservador Partido Nacional, ocupará la presidencia de 2026 a 2030, luego de que, en 2021, perdió las elecciones generales contra Xiomara Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, del Partido Libertad y Refundación (Libre).

Con la asunción de Asfura regresó el tradicional bipartidismo que ha marcado la historia política de Honduras, con los partidos Nacional y Liberal, ambos conservadores, que además volvieron a ser las principales fuerzas en el Parlamento, con 90 de los 128 diputados que integran ese poder del Estado.

Según el Consejo Nacional Electoral, Asfura ganó las elecciones con el 40.26 por ciento de los votos, con una diferencia muy estrecha con Salvador Nasralla, del Partido Liberal, que obtuvo el 39.54 por ciento, mientras que la postulante del Partido Libre, Rixi Moncada, fue tercera con el 19.19 por ciento.