El 28 de diciembre de 2025 ocurrió el descarrilamiento del Tren Interoceánico en La Nissanda, Istmo de Tehuantepec, accidente en el que murieron 14 personas y más de 10 resultaron heridas.
La conclusión preliminar de la FGR derivó en la detención de Felipe de Jesús “N”, maquinista del tren, y Ricardo “M”, jefe de despachadores, señalados como responsables del exceso de velocidad, pero especialistas en ingeniería civil de la Universidad Iberoamericana cuestionaron esta conclusión y señalaron que la infraestructura del corredor presenta irregularidades que deben ser consideradas.
Los académicos Manuel del Moral Dávila y Agustín Ortega García expusieron en la conferencia “El tren interoceánico: Radiografía de una falla y responsabilidad ética” que la rehabilitación parcial de una vía histórica, la antigüedad del material rodante y la operación a altas velocidades fueron factores que contribuyeron a la tragedia.
Destacaron que el proyecto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec se enfrentó al reto de utilizar una estructura diseñada en los años treinta, rehabilitada de manera parcial.
Del Moral Dávila añadió que las condiciones de la vía en la zona montañosa imponen límites de velocidad estrictos que no siempre se respetan. Señaló problemas como balasto inestable, durmientes con asentamientos diferenciales y curvas mal planteadas, lo que incrementa el riesgo de accidentes.
También cuestionaron la adquisición de locomotoras con entre 20 y 40 años de antigüedad, compradas en el mercado secundario por unos 60 millones de dólares.
Finalmente, los relatos de sobrevivientes refuerzan la hipótesis de un descarrilamiento por velocidad. Ortega García citó declaraciones como “sentí que dio el jalón y le ganó el peso”, lo que coincide con las fuerzas centrífugas que superaron la capacidad de la vía.






















