El gobierno de Estados Unidos autorizó dos acuerdos millonarios de venta de armamento a sus aliados estratégicos en Medio Oriente: Israel y Arabia Saudita, en medio de la persistencia del conflicto palestino-israelí, el conflicto velado con Irán y un frágil alto el fuego en la Franja de Gaza.
El acuerdo se alcanzó el viernes, luego de que el Departamento de Estado y el Pentágono notificaron al Congreso la aprobación de ventas de armas calificadas como “potenciales” o “posibles”, por un total combinado de aproximadamente 15 670 millones de dólares.
La venta a Israel fue por 6 mil 670 millones de dólares e incluye 30 helicópteros de ataque AH-64E Apache valorados en unos 3 mil 800 millones de dólares junto con sistemas y equipamiento asociados. De igual forma, el país judío adquirió más de 3 mil 250 vehículos tácticos ligeros conjuntos por alrededor de 1 980 millones de dólares. También, contratos adicionales por 740 millones para componentes de vehículos blindados y 150 millones destinados a helicópteros utilitarios ligeros.
Para Arabia Saudita se aprobó la venta de misiles Patriot PAC-3 MSE y equipo relacionado por un valor estimado de 9 mil millones de dólares, que comprenden cerca de 730 interceptores de defensa aérea avanzados.
La aprobación de estas ventas se da en un ambiente de alta tensión internacional. Si bien Washington asegura que los acuerdos “no alterarán el equilibrio militar” en la región, varias voces críticas han expresado preocupación.
Algunos legisladores estadounidenses —incluido el representante Gregory Meeks— han señalado que los anuncios parecen precipitados y que se están eludiendo los mecanismos tradicionales de supervisión del Congreso.
Internacionalmente, analistas señalan que estos acuerdos reflejan la estrategia de Estados Unidos de reforzar alianzas en un entorno cada vez más competitivo y polarizado.























