Agentes de la Guardia Nacional, del Instituto Nacional de Migración (INM) y de la policía estatal de Chiapas reforzaron las labores de vigilancia y seguridad en la frontera sur de México, especialmente en el río Suchiate, ante el estado de sitio decretado en Guatemala por la ola de violencia atribuida a pandillas.

Lo anterior luego de que, desde Tapachula, la principal ciudad en la frontera con Guatemala, el empresario Roberto García Zenteno pidió fortalecer aún más los operativos, al advertir que la medida anunciada por el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, responde a un deterioro creciente de la seguridad en el país vecino.

Por su parte, el obispo de Tapachula, Luis Manuel López Alfaro, calificó la situación como “delicada” y señaló que la frontera es altamente vulnerable. Indicó que, al tratarse en su mayoría de un cauce fluvial, existen pocos puntos de control formales, lo que incrementa el riesgo de un desplazamiento de grupos delictivos hacia territorio mexicano.

En dicho contexto, comerciantes locales comenzaron a resentir los efectos de la crisis. Por ejemplo, José Elmer Aquiahuatl Herrera, presidente de la Asociación de Comerciantes Establecidos y Propietarios de Inmuebles de Tapachula, alertó sobre la disminución en la llegada de visitantes guatemaltecos, quienes generan una derrama económica significativa para la ciudad.

Es importante destacar que Guatemala cumple casi dos semanas bajo un estado de sitio, instaurado tras el asesinato de 10 policías a manos de pandilleros. La medida, vigente por 30 días, permite detenciones sin orden judicial por delitos relacionados con terrorismo o sedición, en el contexto de la confrontación del Gobierno con las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha.