Miguel Bosé reapareció públicamente este lunes en la capital mexicana para develar la placa conmemorativa de las cien funciones del musical «El fantasma de la ópera». El intérprete de «Amante bandido» asistió al Teatro de los Insurgentes como invitado de honor, donde su estado de salud captó la atención de los presentes. Con una voz pausada y dificultades para articular palabras, el artista reconoció la importancia histórica del recinto en su vida personal y profesional.

La salud del cantautor ha sido motivo de preocupación para sus seguidores tras años de lidiar con problemas de voz derivados de una complicación respiratoria. Durante su breve discurso, Bosé se mostró conmovido al recordar que en octubre se celebrarán cuarenta años del estreno original de esta obra. A pesar del esfuerzo físico que manifestó, el cantante elogió la calidad de la producción actual y deseó que la puesta en escena alcance las mil representaciones en México.

Al concluir el acto protocolario, el artista abandonó las instalaciones de manera apresurada sin ofrecer declaraciones a los medios de comunicación. Su retiro inmediato hacia su vehículo dejó entrever el cansancio acumulado tras una jornada marcada por la emotividad y el esfuerzo vocal. Esta aparición ocurre en medio de su preparación para volver a los escenarios masivos, lo que genera dudas sobre las condiciones en las que se presentará próximamente.

Bosé tiene pactado un reencuentro con su audiencia en el Auditorio Nacional para los días 15 y 16 de mayo de este año. Aunque su compromiso con el arte y sus colegas permanece intacto, la energía proyectada durante su visita al teatro fue notablemente más baja que en años anteriores. El público y la crítica permanecen atentos a la evolución de su tratamiento médico antes de sus esperados conciertos en el «Coloso de Reforma».