Justin Bieber marcó un regreso disruptivo a los escenarios de los Grammy 2026 tras cuatro años de ausencia. Durante la gala celebrada este domingo, el artista interpretó su éxito “Yukon” vestido únicamente con bóxers de satén de su marca SKYLRK. Ben Winston, productor ejecutivo de la ceremonia, confirmó que esta elección de vestuario fue una decisión unilateral del músico minutos antes de su presentación.
El equipo de producción manifestó su asombro ante la actitud despreocupada del intérprete durante los preparativos previos al evento. Mientras el resto de los nominados dedicó noventa minutos a sus ensayos, Bieber finalizó su práctica en solo un cuarto de hora. Winston relató que el cantante simplemente deseaba subir y cantar, bajo sus propias ideas y un estilo marcadamente personal.
La falta de prendas superiores permitió que las cámaras captaran con detalle los tatuajes del artista, especialmente uno inédito en su espalda. Numerosos espectadores identificaron el rostro de su esposa, Hailey Bieber, basado en una sesión fotográfica de 2020. No obstante, la imagen generó comparaciones humorísticas en plataformas como X, donde algunos usuarios la asemejaron a una representación religiosa.
A pesar de las especulaciones sobre el diseño en tinta negra, la pareja evitó realizar comentarios oficiales sobre su significado. Hailey Bieber mostró su respaldo a través de Instagram, donde celebró la actuación de su marido con un mensaje afectuoso. Cabe destacar que el músico compitió en cuatro categorías principales gracias a su reciente álbum titulado SWAG.
Este despliegue de irreverencia coincide con una etapa de madurez personal para el matrimonio, quienes tienen un hijo nacido en agosto de 2024. Los organizadores del evento subrayaron que, aunque el comportamiento fue inusual para los estándares de la industria, el resultado final fue fiel a la visión del artista. Bieber demostró que su prioridad actual es la autenticidad sobre la planificación técnica rigurosa.


























