Lindsey Vonn, legendaria esquiadora estadounidense de 41 años, sufrió una aparatosa caída durante la prueba de descenso en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina. El accidente ocurrió en la pista Tofana, en los Dolomitas, cuando perdió el control tras enganchar su bastón con una bandera.
La deportista, que regresaba a la competencia olímpica después de 16 años de haber ganado el oro en Vancouver, fue evacuada en helicóptero mientras lideraba la carrera con mínima ventaja sobre la alemana Emma Aicher. El incidente dejó en suspenso su continuidad y provocó la suspensión momentánea de la final.
La imagen de Vonn tendida sobre la nieve impactó a los aficionados, que guardaron silencio absoluto mientras los equipos de emergencia acudían en su auxilio. Minutos después, los organizadores pusieron música para enmascarar los gritos de dolor de la atleta.
La transmisión de la BBC recogió la reacción de la ex esquiadora Chemmy Alcott, quien expresó su tristeza en vivo: “Jamás creí que esto terminaría con ella inmóvil a un lado de la pista. El riesgo era altísimo y el impacto brutal”. La también estadounidense Breezy Johnson se mostró visiblemente afectada al ver la repetición en las pantallas del estadio.
El accidente fue especialmente dramático debido al estado físico de Vonn. Con una rodilla derecha de titanio y recientes lesiones en la izquierda (rotura de ligamento cruzado y menisco), había decidido competir pese a las dificultades. Su regreso, cinco temporadas después de anunciar su retiro, generaba gran expectativa entre seguidores y equipos.
En los entrenamientos previos, Vonn había logrado tiempos destacados, incluyendo un tercer lugar en los ensayos del sábado, lo que aumentó la ilusión de verla nuevamente en el podio olímpico.
Originaria de St. Paul, Minnesota, Lindsey Vonn acumula 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso. Fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019 y posee 11 medallas en grandes eventos, entre ellas un oro olímpico y dos títulos mundiales.
Su caída en Cortina no solo marcó el final de su participación en estos Juegos, sino que se convirtió en el punto más dramático de la jornada. La suspensión temporal de la competencia reflejó el impacto psicológico en atletas y espectadores. Poco después, la austríaca Nina Ortleib también sufrió una caída, aunque pudo reincorporarse y descender por sus propios medios.


























