Catherine O’Hara falleció el pasado 30 de enero a los 71 años en la ciudad de Los Ángeles tras enfrentar una breve pero agresiva enfermedad. Aunque inicialmente se mantuvo bajo reserva el motivo de su partida, el Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles emitió este 9 de febrero el informe oficial. El documento médico señala que la causa inmediata del deceso fue una embolia pulmonar, identificando al cáncer rectal como la afección subyacente que desencadenó el fallo sistémico.
La emergencia ocurrió durante la madrugada, cuando el cuerpo de bomberos acudió a su residencia tras un reporte recibido a las 4:48 horas. La actriz ingresó al hospital en estado grave, falleciendo poco tiempo después. Los registros oficiales confirman que los restos de la intérprete fueron cremados y entregados a su esposo, el reconocido diseñador de producción Bo Welch, con quien compartió más de tres décadas de matrimonio y procreó a sus dos hijos, Matthew y Luke.
En el historial clínico de la artista destaca el padecimiento de situs inversus, una anomalía congénita donde los órganos internos se ubican en una posición inversa a la habitual. Si bien esta condición no suele representar un peligro directo, expertos señalan que puede complicar diagnósticos médicos debido a la manifestación atípica de los síntomas. O’Hara mantuvo su actividad profesional hasta sus últimos meses, participando recientemente en producciones de alto perfil como The Last of Us y The Studio.
Nacida en Toronto, la trayectoria de O’Hara abarcó cinco décadas en las que se convirtió en un ícono de la comedia y el drama. Su trabajo en clásicos como Beetlejuice y su papel como Kate McCallister en la saga de Mi pobre angelito la inmortalizaron en la cultura popular. En años recientes, su interpretación de Moira Rose en Schitt’s Creek le otorgó un renovado reconocimiento global y múltiples galardones, consolidándola como una de las figuras más versátiles y queridas de la industria audiovisual contemporánea.

























