La aparición de Bad Bunny en el Super Bowl no solo generó conversación por su carga musical y cultural, sino que también detonó una fuerte polémica en redes sociales, luego de que Eduardo Verástegui criticara públicamente el espectáculo por considerarlo contrario a sus valores conservadores.
El ex actor y activista expresó su inconformidad en redes sociales, una postura que rápidamente fue respondida por usuarios y figuras públicas. Entre las reacciones más virales estuvo la del comunicador Vicente Serrano, quien ironizó sobre la postura de Verástegui al compartir una imagen de Ricky Martin, quien también formó parte del evento interpretando LO QUE LE PASÓ A HAWAii.
“Qué bueno que la apagaste. Te hubiera dado chorrillo”, escribió Serrano, mensaje que fue interpretado como una burla directa hacia el activista y que rápidamente acumuló miles de interacciones.
La reacción de Verástegui no se hizo esperar y elevó el tono del intercambio. A través de su cuenta oficial, lanzó un mensaje que generó una ola de críticas por el lenguaje utilizado y por incluir acusaciones graves sin respaldo público.
“El león cree que todos son de su condición. ¿Qué no fuiste tú a quien despidieron de una empresa por andar acosando a jovencitos menores de edad? (…)”, escribió el activista, acompañando el mensaje con el hashtag #ViceEpstein.
El tuit fue duramente cuestionado por usuarios que señalaron la falta de pruebas, el riesgo de difamación y el uso de señalamientos delicados en un contexto de confrontación política y mediática.
Tras la publicación, las redes sociales se polarizaron. Mientras algunos seguidores de Verástegui respaldaron su postura y su discurso ideológico, otros condenaron el mensaje por considerar que cruzó una línea ética y legal, recordando que no existen denuncias públicas ni procesos judiciales que sustenten las acusaciones mencionadas.
Especialistas y usuarios también subrayaron cómo el debate sobre el espectáculo del Super Bowl derivó rápidamente en un enfrentamiento personal, reflejando el clima de tensión y radicalización que suele acompañar a figuras públicas con posturas ideológicas extremas.

























