El gobierno de Estados Unidos ordenó el cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, tras detectar la supuesta presencia de “narcodrones”; sin embargo, siete horas después del anuncio reculó y reanudó los vuelos con normalidad.

Fue la noche del martes cuando la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) informó del cierre aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso en Texas durante diez días, suspendiendo todos los vuelos hacia y desde el aeropuerto.

Esto, por “razones especiales de seguridad”, sin proporcionar detalles adicionales. De igual forma, explicó que los vuelos se reanudarían hasta la noche del 20 de febrero, incluyendo vuelos comerciales, de carga y de aviación general.

Sin embargo, la mañana del miércoles, la FAA anunció en redes sociales la suspensión de la medida y destacó que “no existe amenaza para la aviación comercial”.

Más tarde, el secretario de Transporte de EE. UU., Sean Duffy, explicó que la decisión se tomó tras el presunto hallazgo de drones de un cártel. Al respecto, afirmó que la amenaza fue “neutralizada” y no hay peligro para los viajes, por lo que los vuelos se reanudaron con normalidad.

Por su parte, medios estadounidenses indicaron que, con base en fuentes confidenciales, el cierre respondió a operaciones militares vinculadas a los cárteles de la droga desde instalaciones de Fort Bliss y del aeródromo militar Biggs Army Airfield, donde se habrían probado sistemas contra drones.

Horas más tarde, Fox News, citando declaraciones de un funcionario, señaló que no se derribó ningún dron, sino un globo de fiesta.

Cabe mencionar que la restricción abarcaba un área de 16 kilómetros alrededor de El Paso e incluía a la comunidad vecina de Santa Teresa, en Nuevo México.