El gobierno de Estados Unidos, a cargo de Donald Trump, retiró a las tropas federales que había enviado a Los Ángeles, Chicago y Portland, después de un revés judicial a sus despliegues en ciudades y estados demócratas.
Dichas acciones se concretaron el 21 de enero, sin que se anunciaran públicamente, fecha en la que el Comando Norte estadounidense (Northcom) aseguró en su web que todas las tropas del título 10 “han completado las actividades de desmovilización”.
La decisión de dar marcha atrás a estas campañas, que el gobierno había implementado bajo la justificación de combatir los altos índices de criminalidad y apoyar operaciones para arrestar a migrantes en situación irregular, llegó después de que, a finales de diciembre de 2025, el Tribunal Supremo bloqueara temporalmente el despliegue en Chicago.
La corte apuntó que la capacidad del presidente para federalizar la Guardia Nacional solo sirve en circunstancias excepcionales, las cuales no se daban en Chicago.
El fallo supuso un importante revés para los planes del gobierno de Trump, quien buscaba activar a las tropas en virtud del título 10 del código que regula a las fuerzas armadas estadounidenses, que permite al mandatario ejercer autoridad federal sobre la Guardia Nacional de un estado.
Los tres despliegues, realizados a través del mencionado título, llegaron a suponer la movilización de 6 mil efectivos, pese a la oposición de las autoridades locales, que acusaron a la Casa Blanca de comportarse de manera autoritaria.
Cabe mencionar que, antes de la retirada definitiva de efectivos, 300 soldados de la Guardia Nacional permanecían aún en Chicago, cien en Portland y otros cien en Los Ángeles.






















