El Mundial 2026, organizado por la FIFA en tres países por primera vez, promete una celebración futbolística inédita, pero también un fuerte impacto económico para quienes desean vivirlo desde las gradas. Analistas advierten que el costo total para asistir podría superar ampliamente el de ediciones anteriores.

El especialista en marketing deportivo Javier Balseca explica que el incremento no responde solo a la inflación o a factores logísticos, sino a una demanda extraordinaria que ha disparado precios en entradas, hospedaje y vuelos. Según estimaciones, los boletos han registrado alzas de hasta 512% respecto a Rusia 2018 y cerca de 320% frente a Qatar 2022.

Además, la reventa y la especulación turística elevan aún más los costos. Hoteles y aerolíneas han ajustado tarifas anticipadamente ante la expectativa de millones de visitantes. El fenómeno podría dejar fuera a buena parte de los aficionados tradicionales, convirtiendo el torneo en un evento cada vez más exclusivo.

La presencia de figuras como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo también alimenta la demanda, aunque expertos señalan que el encarecimiento responde principalmente a factores comerciales.