La basílica de la Sagrada Familia en Barcelona alcanzó su altura máxima prevista de 172.5 metros, tras la colocación del brazo superior de la cruz de la torre de Jesús. La maniobra fue realizada por operarios con ayuda de una gran grúa y transmitida en directo por la Junta Constructora del templo. El objetivo es culminar la obra cumbre del arquitecto Antoni Gaudí, iniciada en 1882.
La cruz, de 17 metros de altura y 13.5 de anchura, aún debe ser anclada en la cúspide de la torre. Con esta instalación, la Sagrada Familia consolida su título como la iglesia más alta del mundo, superando a la Ulmer Münster en Alemania.
La cruz está recubierta de vidrio y cerámica blanca esmaltada, siguiendo la visión de Gaudí de que pareciera de cristal. Su diseño incluye geometría de doble giro, el mismo método utilizado en las columnas del templo. Los brazos horizontales tendrán ventanales que permitirán contemplar la ciudad de Barcelona desde lo más alto.
Fabricada en Alemania, la cruz llegó en 14 megapiezas que fueron preensambladas en una plataforma situada a 54 metros sobre la nave central. Cada brazo pesa alrededor de 12 toneladas y fue colocado cuidadosamente por gruistas hasta alcanzar la cúspide de la torre de Jesús.
Una vez finalizado el anclaje de la cruz, la basílica encarará la construcción de la tercera y última fachada: la de la Gloria. Se espera que este proceso dure aproximadamente una década, con lo que se concluiría finalmente la obra iniciada por Gaudí en el siglo XIX.























