Al menos 72 tigres en cautiverio murieron en las últimas dos semanas en Tailandia debido a un brote de moquillo canino; en dicho panorama, los trabajadores de dos establecimientos fueron sometidos a pruebas.
Las muertes, que comenzaron el 9 de febrero, se registraron en dos instalaciones de Tiger Kingdom, un recinto situado en la provincia de Chiang Mai que es visitado cada año por miles de turistas que pagan para tocar y hacerse fotografías con los tigres dentro de sus jaulas.
Tras los hechos, el viceministro de Agricultura de Tailandia, Amint Mayusoh, aseguró a medios de comunicación que las pruebas hechas por el Departamento de Ganadería confirman que los tigres murieron por moquillo canino y microplasma, una doble infección que provocó neumonías letales a los animales.
Por su parte, Sanidad Pública informó que, tras someter a los trabajadores a pruebas, se descartó que alguno estuviera contagiado por el contacto con animales.
Sin embargo, “por razones de seguridad y de acuerdo con los períodos de incubación de ciertas enfermedades, las autoridades continuarán monitoreando los síntomas durante al menos 21 días”, destacó.
Las autoridades explicaron que los 72 cadáveres fueron incinerados o enterrados bajo supervisión para evitar la pérdida o posible venta de pieles y colmillos.
En tanto, el Departamento de Ganadería ordenó el cierre temporal del Tiger Kingdom, que cuenta con otra sede en la isla de Phuket, mientras continúa la observación de más de un centenar de tigres, algunos de los cuales han presentado síntomas que van de leves a graves.
Ante los hechos, organizaciones en favor de los derechos animales exigieron el cierre inmediato de Tiger Kingdom, pues “gana dinero explotando tigres”.
















