La ofensiva militar que Estados Unidos e Israel perpetraron sobre Irán ya dejó más de 200 personas muertas y 747 heridas, entre ellas el Ayatollah Alí Khamenei, confirmó el presidente estadounidense, Donald Trump.
Los ataques ocurrieron en 24 de las 31 provincias del país, donde fuerzas militares estadounidenses y israelíes lanzaron un amplio ataque aéreo y con misiles sobre múltiples objetivos en Irán, incluyendo instalaciones militares, centros de mando y estructuras vinculadas al programa nuclear iraní.
En medio de la ofensiva, una escuela primaria en Minab fue alcanzada, donde más de 80 menores perdieron la vida.
Irán respondió con ataques de misiles y drones contra bases militares estadounidenses en el Golfo Pérsico y otros puntos del Medio Oriente, como Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.
Horas después de la máxima embestida, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que existen “múltiples señales” de que el líder supremo de Irán, Ayatollah Alí Khamenei, “ya no está con nosotros”, tras el ataque a su complejo en Teherán.
Más tarde, el presidente Donald Trump confirmó el deceso en su cuenta de Truth Social, donde afirmó que “Khamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto. Esto no es solo justicia para el pueblo de Irán, sino para todos los grandes estadounidenses y para aquellas personas de muchos países de todo el mundo que han sido asesinadas o mutilado”.
Asimismo, según medios locales, el cuerpo del máximo líder iraní fue recuperado desde los escombros y, con su muerte, se cumpliría el objetivo de Donald Trump de conseguir un cambio de régimen en el país persa.
La ofensiva ha provocado reacciones inmediatas y divididas en todo el mundo. En su intervención, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se reunió en sesión de emergencia para discutir la situación y abordar la necesidad urgente de desescalada y protección de civiles.
Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que la escalada puede tener “consecuencias serias para la paz y la seguridad internacional”, por lo qu pidió la vuelta al diálogo.
En España, el presidente Pedro Sánchez condenó los ataques, defendiendo que aunque se rechace el régimen iraní, esto no justifica acciones que vulneren el derecho internacional.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que el país defiende una solución pacífica al conflicto, reiterando la postura de paz.























