La ciudad de Minab, al sur de Irán, vivió un funeral masivo en honor a las víctimas del ataque con misiles ocurrido el sábado 28 de febrero en una escuela de niñas. El hecho dejó al menos 165 muertos y 96 heridos, según informó el fiscal Ebrahim Taheri.

El ataque se produjo por la mañana, durante el primer día laboral en Irán, cuando la escuela abrió sus puertas. El gobierno iraní responsabilizó a Estados Unidos e Israel, mientras que el presidente Masoud Pezeshkian calificó el hecho como “un acto barbárico”. Por su parte, el Comando Central de EE. UU. (Centcom) declaró estar investigando los reportes, y el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que su país “no atacaría deliberadamente una escuela”. Israel también negó tener conocimiento de operaciones en la zona.

Desde Washington, Rubio reiteró que EE. UU. investigará si el misil fue parte de sus operaciones, calificando la posible muerte de estudiantes como “un resultado trágico”. Israel, a través del teniente coronel Nadav Shoshani, declaró que no tenía constancia de un ataque en ese sitio y aseguró que sus fuerzas actúan “con extrema precisión”.

El grupo Hengaw, con sede en Noruega, señaló que la escuela impartía clases en el momento del impacto y que el objetivo habría sido el complejo militar cercano. Sin embargo, no existen reportes independientes que confirmen daños en esas instalaciones.