La futbolista iraní Sara Didar no pudo contener las lágrimas al hablar sobre la situación que vive su país en medio del conflicto armado en Medio Oriente.

“Todas estamos preocupadas y tristes por lo que le ha sucedido a Irán, a nuestras familias y a nuestros seres queridos”, declaró la jugadora de 21 años en conferencia de prensa previa al partido ante Australia, según el canal público ABC.

Didar compareció junto a la seleccionadora Marziyeh Jafari, quien días antes evitó pronunciarse sobre la muerte del ayatolá Alí Jameneí tras los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel.

Con voz entrecortada, la delantera deseó que su país “tenga mucho éxito y buenas noticias” y agregó: “Espero que mi país esté muy vivo”, antes de abandonar la sala de prensa.

Didar fue una de las jugadoras que permaneció en silencio durante el himno nacional en el partido contra Corea del Sur, donde Irán cayó 3-0. El combinado persa enfrentará ahora a Australia y posteriormente a Filipinas en la fase de grupos.

La participación iraní en el torneo —la primera desde 2002— ha sido vista por activistas como un símbolo de resistencia femenina en medio de un contexto de fuerte tensión política y social en su país.